En la Basílica de Vega del Mar,
muchas historias se cuentan,
pero por ese caballero que es el tiempo,
muy pocas se recuerdan.

Antes, lugar de reuniones y bautizos.
Ahora, montón de escombros y olvido.
Cuatro paredes de piedra,
donde se ha llorado y reído.

Muchos afirman, que de piedra es construida,
pero sus materiales son: fé, fuerza y empeño.
Construida por gente
que algún día tuvo un sueño.

Tal vez, se pierdan los recuerdos.
Tal vez, nunca brille con esplendor.
Lo único que quiero,
es ver gente a su alrededor.

¡ Que suenen de nuevo en la Basílica
sonidos de asombro y admiración!
¡ Que vuelvan los niños felices
por su primera comunión!

Ya no hay felicidad
ni esperanza entre esas rocas.
Y los niños de los coros,
ya no cantan con sus bocas.

Cuentan las leyendas
y las malas lenguas
que ésta misma Basílica
fue víctima de una guerra.

Y que las tumbas que en su tierra yacen,
no eran sólo de cristianos,
si no, de cientos de fallecidos
por pecados de nuestras manos.


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